Molino de la Reja, Mirabuenos y Perrió, 27 de febrero de 2017


Ruta de unos 8,5 kilómetros que comienza en el Molino de la Reja y realiza un bonito recorrido por Mirabuenos y el Perrió.





Comienzo la ruta de hoy en el restaurante Molino de la Reja, desde donde me dirijo a la rambla de Puça.



Debido al agua que discurre por la rambla, el acceso por el lugar habitual se encuentra intransitable, por lo que antes de llegar a ella, en el punto que muestra la siguiente fotografía, se sigue hacia la izquierda en paralelo a la carretera, donde se ha abierto una pequeña senda que vuelve a la rambla algo más adelante.





Se sale de la rambla por el badén.


Como circula una buena cantidad de agua por el badén y, para evitar mojarme los pies, me adentro a la rambla por el otro lado del badén, tal como se muestra en la siguiente imagen, para cruzar el cauce de la rambla y volver a la carretera más arriba del badén, para continuar por el itinerario previsto. Según regreso al badén y antes de llegar a él, cojo la senda que se dirige hacia la izquierda, cuyo inicio está señalizado con un hito de piedras.




Se sube un primer tramo y se cruza un camino semi asfaltado y se sigue recto, realizando otra pequeña subida que llega a un descampado.


Se cruza el descampado y se continua por el camino hacia la derecha.



El camino se va transformando en senda.



La senda por la que se continúa se encuentra señalizada con marcas de sendero de pequeño recorrido.


En el punto que se muestra a continuación, se sigue hacia la izquierda y se deja la variante señalizada como sendero de pequeño recorrido, que sigue hacia la derecha por una subida con una importante pendiente






En el punto que se muestra a continuación, se deja esta senda y se coge una senda poco definida que surge por la derecha, señalizada su entrada con un hito de piedras y que conduce a un camino que discurre por la parte superior. En caso de no localizar o percatarse de esta senda, que se encuentra a unos 28 metros antes de llegar a un bancal, se puede continuar recto y se cruza el bancal, para acceder al mismo camino que por la senda anterior.


Por el camino se sigue hacia la derecha, en dirección a la casa de Mirabuenos.



En la siguiente bifurcación, situada a unos 113 metros de donde se deja la senda, se continúa por el camino de la izquierda.


A unos 18 metros de la anterior, se localiza una nueva bifurcación en la que se continúa por la derecha.




Llego a la casa de Mirabuenos.


Para continuar el recorrido, me adentro por una senda que se localiza frente a la puerta del vallado de la casa de Mirabuenos y que sigue en ascenso.


La senda llega a una planicie y se continúa por ella hacia el fondo de la misma. La senda se va dirigiendo a la izquierda.


De una manera gráfica, trato de explicar el itinerario que se sigue.

De izquierda a derecha, la primera fotografía muestra la salida de la planicie comentada y como se sigue hacia el lado izquierdo. En la segunda se continúa por la izquierda tras un leve ascenso y, en la tercera, se alcanza una senda más definida, por la que se sigue hacia la derecha.



La senda nos conduce a la planicie que se muestra a continuación, donde, de frente, se nos muestran unas estupendas vistas del Cid.


Se continúa hacia la izquierda, para seguir nuevamente a la izquierda por una senda que asciende hacia la izquierda nuevamente.



La senda está señalizada con  unos hitos de piedra.



La senda llega a la crestería, desde donde las vistas son estupendas.

Vistas de la Sierra del Cid



Se continúa por la zona de la crestería. En mi caso, me acerco a cada montículo rocoso para contemplar las vistas desde él. La senda combina tramos plenamente definidos con otros en los que se intuye.







La senda se separa del borde y se adentra entre los pinos mientras desciende. En algunos tramos no se percibe bien su trazado y, como referencia, pueden servir las señales de coto de caza.


Otra referencia que sirve de orientación, es la loma que se muestra en la siguiente fotografía. Una vez finaliza la suave bajada, se vuelve a ascender a ella siguiendo la senda que, ahora sí, vuelve a ofrecer un trazado totalmente definido.


A la bajada se localiza este hito de piedras y se continúa recto para ascender a la loma indicada.


Desde la parte alta de esta loma, vuelvo la vista atrás y contemplo el recorrido anterior que se puede apreciar en la siguiente fotografía.


Continúo el recorrido siguiendo la senda que conduce a la que se muestra a continuación, donde sigo hacia la derecha en dirección a los Castellarets.




Vistas de los Castellarets

La senda desciende hasta la falda de los Castellarets, donde sigo hacia la derecha.


A unos 6 metros, surge una nueva bifurcación, en la que sigo por la derecha para iniciar un descenso por senda.



La senda alcanza un camino por el que continúo hacia la derecha.


A unos 100 metros se deja el camino y se continúa por una senda que sigue por el lado derecho.



Se siguen marcas de sendero de pequeño recorrido.





Me acerco a los accesos del refugio del centro excursionista de Petrer, donde me encuentro una agradable sorpresa: han instalado un par de bancos y un cartel en memoria de los ausentes.




Continúo la bajada por el camino.


A unos 194 metros, dejo el camino y continúo descendiendo por una senda que surge por la izquierda.




La senda llega a otro cruce en el que sigo descendiendo hacia la izquierda.




En el punto que se muestra a continuación, dejo la senda en la intersección indicada y continuo hacia la derecha, dirección a la rambla de Puça y el Molino de la Reja.




Imagen de la caída de agua del Molino de la Reja.
Molino de la Reja

El paso por el Molino de la Reja hay que hacerlo utilizando las piedras que ayudan a pasar sobre el cauce del agua que corre por la rambla. Es muy fácil mojarse los pies. Me sirvió de ayuda el uso de los dos bastones para evitarlo.


A unos 55 metros, hay que volver a cruzar el cauce de la rambla para continuar por el lado contrario.


Termino la ruta llegando al lugar de inicio y fin de la ruta, el restaurante Molino de la Reja.